El emblema que anuncia la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Esperanza en 2018 recoge elementos totalmente particulares, como son los bordados del palio.

El símbolo que nos va a acompañar durante el año previo a la coronación de la Virgen de la Esperanza surge de la idea central, de dotarlo de personalidad propia y alejarnos de recursos habituales y repetitivos. Es por ello que la composición parte de unos elementos totalmente particulares, como son los bordados del palio. El logotipo que anuncia la coronación ha sido diseñado por el cordobés Rafael de Rueda Berruezo. El encargo del distintivo se realizo a su autor en la Cuaresma de 2016, siendo en un principio alusivo al 300 aniversario de la hechura de la talla de la Virgen. A partir de junio de 2016 se hubo de modificar el concepto del mismo, al tener lugar el anuncio de la coronación canónica de Nuestra Señora de la Esperanza en octubre de 2018.

 

 

Así, la composición conjuga el diseño de las bambalinas frontal y de los costeros. Los bordados en oro dan cabida a ese elemento identificador que todo logo incluye y que permite asociarlo fácilmente con aquello que representa. En este caso utilizaremos el símbolo más
representativo a lo largo de la Historia del Cristianismo y asociado a la advocación de la Esperanza: el ancla.

Ocupa el eje central compositivo, al igual que la Esperanza ocupa esa posición central entre las Virtudes Teologales y es centro de la devoción entorno a la cual se funda la Hermandad. En la caña del ancla e igualmente centrado, se recoge en óvalo un fragmento de la “Salve Regina”, que es una de las cuatro antífonas del Breviario dedicadas a la Virgen: (Salve Spes Nostra).

Sobre éste, aparece el anagrama de María, en clara alusión al saludo del arcángel San Gabriel en el anuncio de la Expectación.

De ahí surgen las mismas lazadas en tonos celestes y rosas que bordadas en sedas se encuentran en la bambalina delantera. Todo ello proporciona movimiento a la composición y recuerda el carácter inmaculista de la Concepción de la Virgen en cuanto a los tonos celeste y rosa, como herencia en este último caso del arte barroco.

Como no podía ser de otra manera, timbra corona real cerrada, en alusión al motivo central que da origen al logo y a la vez al carácter  de Real de la Hermandad.

En cuanto a la tipografía, se ha optado por una, fácilmente legible donde se alternan los colores dorado y verde y en la que se da lectura a la celebración, su lugar y la fecha.

 

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